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Solidaridad con nuestros compañeros de Marcha Patriótica

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viernes, 30 de diciembre de 2016

Saludo fin de año de los Prisioneros Políticos a la Coalición Larga Vida a las Mariposas

Compañer@s
COALICIÓN LARGA VIDA A LAS MARIPOSAS
ATT. FUNDACIÓN JUAN DAVID PINEDA
FUNDACIÓN LAZOS DE DIGNIDAD

Los prisioneros políticos y de guerra de las FARC- EP, recluidos en el patio cinco de la cárcel de Chiquinquirá Boyacá, les hacemos llegar un efusivo saludo cargado de amor navideño.
A las diversas fundaciones que conforman la coalición larga vida a las mariposas, a todas y todos quienes desde las montañas han hecho la resistencia revolucionaria férrea al sistema capitalista, oligárquico y demagogo, en búsqueda de una reivindicaciones justas para nuestro pueblo, que hoy se encuentra en vía de transición a la vía política, a las familias de todos y cada uno de los insurgentes, a los camaradas Sonia, Iván Vargas y Simón Trinidad prisioneros en el régimen imperial, a las organizaciones sociales, al partido comunista, a los miembros e integrantes del movimiento Bolivariano por la nueva Colombia, al partido comunista clandestino, a todos aquellos que desde la legalidad e ilegalidad han propiciado las condiciones para que se construya la nueva Colombia.

Luego de la firma definitiva del acuerdo final para la terminación del conflicto, exhortamos al pueblo colombiano para que se apropien y hagan suyo el acuerdo firmado en el teatro colón de Bogotá, que esta sea la primera navidad que podamos decir comenzamos a labrar el proyecto de paz, no es un reto fácil, se nos viene la complementación del acuerdo para la terminación del conflicto, para que el día de mañana nadie tenga que empuñar un arma para defender sus derechos, si no que cojamos un libro para estudiar la historia de un etapa que dejamos atrás.

Entendemos el momento político e histórico coyuntural por el que estamos pasando en nuestro país, estamos a la espera de cambios trascendentales de nuestra amada Nación; los convocamos para que en el 2017, sigamos firmes y consecuentes en el crecimiento de nuestra vida partidaria y formativa para enfrentar los diferentes fenómenos políticos en los nuevos retos que se nos avecinan en esta ardua tarea que asumimos con nuestra sociedad.

Instamos a los partidos y movimientos políticos de las diversas vertientes, a los gremios y organizaciones sociales, cívicas y populares a que sumemos esfuerzos en contra de los sectores de la oligarquía más retardataria, mezquina y guerrerista que se antepone a que Colombia construya una verdadera paz; paz que es derecho universal de los pueblos.

Nuestra mayor aspiración, esfuerzo y propensión para que nunca más en Colombia se nos vuelva a repetir la misma historia,sopena de que las próximas generaciones no tengan que vivir las mismas consecuencias de la guerra, que nazcan, crezcan y vivan en una sociedad justa y en paz.

¿Qué es la Navidad? Es la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro. Es el deseo más genuino de que cada taza se rebose con bendiciones ricas y eternas, y de que cada camino nos lleve a la paz. (Agnes M. Pharo).

Feliz navidad y prosperidad en año nuevo son los mas sinceros deseos del Colectivo Martín Caballero.

Chiquinquirá, Diciembre de 2016

jueves, 5 de febrero de 2015

Constituyente Nacional Carcelaria

Propuesta del Colectivo de Prisioneros Políticos y de Guerra Benkos Bioho de la cárcel La Tramacúa:

En aras de construir una Colombia en paz y con justicia social

Somos del convencimiento de que la refrendación de los acuerdos de la mesa debe darse a partir de una asamblea nacional constituyente, el diseño de una nueva carta política incluyente de todos los sectores que componen la nación.

En tal sentido, la situación carcelaria, la institucionalidad jurídica no son un campo vedado a un acuerdo de paz, la constituyente carcelaria es un espacio de organización desde la base, que recoge todo el acumulado de organización y lucha del movimiento carcelario, sintetizados en las propuestas y alternativas planteadas a la crisis carcelaria y de la  justicia.

No se trata se seguir dando soluciones a medias, paños de aguas tibias a problemas estructurales, la institución carcelaria colapsó y requiere de una reforma profunda, la cual debe ser construida en consenso, con la participación de las instituciones que han manejado el tema pero así mismo,  de todos los sectores sociales.

La constituyente carcelaria, no es un inicio, sino un punto de llegada. A  través de huelgas de hambre, desobediencia civil y las más variadas formas de protesta y resistencia, de denuncia y sensibilización social, los prisioneros hemos expresado nuestras sentidas reivindicaciones e inconformismo ante el inicuo régimen penitenciario concebido en el papel garantista, pero altamente restrictivo  en su aplicación.

La constituyente carcelaria, es ese espacio de reivindicación de todas las luchas  y todas las expresiones, en ella se recogen todas las expresiones de las mesas de trabajo y comités de derechos humanos de los reclusos, de los militares, de los prisioneros políticos y de guerra, de los extraditables y de todos los variados sectores en las prisiones y que son expresión de los sectores de la sociedad Colombiana.

Si bien se ha desarrollado una importante experiencia de lucha, muchas de estas han estado desarticuladas. En los últimos tiempos el MNC ha logrado coordinar importantes jornadas de protesta.

La constituyente carcelaria,  es el nudo de articulación nacional de la lucha reivindicativa desde las prisiones, en coordinación de las organizaciones de familiares  y amigos de los prisioneros y dentro del torrente popular al cual convergen todas las organizaciones sociales y populares en la propuesta de marcha patriótica por la segunda independencia.

Nuestra intención en este escrito es sintetizar los principales aspectos de que se debe ocupar la constituyente carcelaria, siendo claros, de que las soluciones se construyen desde un amplio escenario de discusión nacional, consideramos que al momento de instalarse la asamblea nacional constituyente  sin otro mecanismo de refrendación  de los acuerdos de paz, como un gesto magnánimo debe concederse un cincuenta  por ciento (50%)  de rebaja general a las condenas impuestas o a imponerse al momento, en esencia  la propuesta de constituyente carcelaria  consta de tres puntos: 

1. La plataforma reivindicativa del MNC. 
2. Diseño de una política criminal garantista de estado.
3. Formas organizativas.

1. Plataforma reivindicativa del MNC: Si bien, los diferentes centros penitenciarios y carcelarios tienen algunas particularidades y situaciones específicas, existen algunos problemas generales comunes que conforman lo que es la crisis carcelaria, el hacinamiento, la desatención en salud, la mala infraestructura y no garantías  del mínimo vital, el caos jurídico, el predominio de la seguridad y el castigo por sobre la resocialización, la militarización del INPEC , la constante y sistemática violación de los derechos fundamentales o lo que la Corte a señalado como estado de cosas inconstitucionales en la prisión, el desarraigo familiar y social, las altas condenas que reviven la cadena perpetua; urge que a partir de las necesidades más sentidas de la población reclusa, se organice un pliego nacional, no obstante, podemos señalar las reivindicaciones más sentidas:

• Regionalización de los prisioneros por acercamiento familiar, social o procesal.
• Rebaja generalizada de las condenas sin excepción.
• No a la extradición de nacionales. 
• Conformación de la mesa nacional con participación de los presos , que aborde las reformas que requiere la política criminal del estado. 

2. Política criminal del estado: Se entiende la política criminal del estado tal como lo define la corte  en sentencia T 936 de 2010?, La política criminal es el conjunto de respuestas que el estado estime necesarias para  hacer que  ciertas conductas consideradas reprochables o causantes de perjuicio social, con el fin de garantizar la protección de los intereses esenciales del estado y de los derechos de los residentes en territorio bajo su jurisdicción.

Nuestra precisión respecto a esta concepción, radica en que el estado al representar, no los intereses de  sociedad sino de unos sectores particulares que detentan  el poder económico y político legislan con base en dichos intereses y no los de la sociedad que pretende representar. En este sentido se ha abandonado la tradición del derecho garantista e impuesto un derecho de enemigo diseñado desde la política imperial desde el año 2000 de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, en tal sentido,  urge desmontar dicho estigma y volver al derecho garantista.

La nueva política criminal debe estudiar a nuestro interior los siguientes aspectos:

• Desmonte del derecho de enemigo en esencia del derecho garantista.
• Descriminalización de la protesta social. 
• Abandono del populismo punitivo, donde los medios de comunicación deben enmarcarse dentro del estado social de derecho, siendo responsables en su pretensión de suplantar la llamada opinión publica insuflando a los odios y exacerbando a las motivaciones sociales. 
• Trato a los problemas según su naturaleza social, económica y política, no sobre el presupuesto de punibilidad de todas las conductas y superando de una vez por toda esa tradición Santanderista y leguleya de pensar que todos los problemas  se resuelven con una ley creando en cada momento nuevos delitos.
• Cultura de prevalencia de los derechos humanos  en todas las actuaciones punitivas del estado. 
• Desmonte del psicologismo peligrosista supuestamente superado desde los 80, pero puesto en escena para el tratamiento delicator  de la ley penal. 
• Aplicación del estándar de una condena mínima de 20 años. 

Veamos la evolución de la pena máxima en Colombia:

Código penal de 1936, 24 años 
Código penal 1980, 30 años
Código penal 2000, 40 años
Ley 890 de -2004, 60 años.

Es claro el retroceso en esta materia, de haberse abolido la pena de muerte en 1903, la cadena perpetua, vuelve esta y se instituye en el 2004. Precisamente fruto del diseño de la política internacional del imperio, el antiterrorismo. Teniendo como antecedente que el incremento después de 1980 y 2000 obedecen al dominio del neoliberalismo en los 80 y la globalización en el 2000, modelos económicos que representan los interés de las multinacionales y los conglomerados económicos y financieros, y no los intereses de la sociedad la cual se ve sometida y sojuzgada, disciplinada para imponerle un régimen de capitalismo salvaje altamente depredador de la naturaleza y del empobrecimiento de las clases trabajadoras.

El incremento punitivo es la expresión de un estado totalitario que cercena las libertades individuales e impone el panóptico, el estado policivo , el dominio de la sociedad de mercado, entonces dicho incremento punitivo, lejos está de garantizar los derechos de los residentes en el territorio, pues privilegia  y salvaguarda los intereses de los potentados económicos, que ven como se incrementa la criminalidad y la delincuencia fruto del empobrecimiento y pauperización de ingentes masas humanas.

Así mismo, debe abandonarse la concepción  peligrosista, que aplicad al infractor de la ley penal, elimina  a la fecha los beneficios e y subrogados penales y administrativos, prolongando el tiempo y declinación de la libertad .

Aplicación de modelos de justicia restaurativa y alternatividad penal  que reduzcan entre nación y en su aplicación, que redunde en beneficio de la sociedad y el infractor y su núcleo familiar y social.

Reforma a la justicia, al código penal y el procedimiento penal buscando una armonía de las normas, un eficiente sistema de justicia, pues en la práctica estamos ante una babel de normas incoherentes. Estas reformas desincentivaran el crecimiento exponencial de la población reclusa poniendo fin al drama humanitario en las prisiones.

LEGALIZACIÓN DE LA DROGA, dentro de una política agraria integral  y erradicación manual de cultivos y sustitución de estos dentro de un plan sostenible de soberanía alimentaria.

3. Formas organizativas: Concebimos la constituyente carcelaria, como un proceso organizativo desde la base.

Grupos organizativos del MNC en las diferentes torres, patios, cárceles y penitenciarias del país, instancias intermedias  de coordinación.

• GRUPO DE DIRECCIÓN NACIONAL DEL MNC.
• MESA NACIONAL CARCELARIA.
• DELEGADOS Y VOCEROS A LA CONSTITUYENTE CARCELARIA

Estos tres ejes fundamentales de la constituyente carcelaria deben ser llenados de contenido, mediante la socialización y el intercambio de experiencias, entendiendo que la construcción de la patria grande y el socialismo, son el esfuerzo mancomunado de las clases explotadas por que construir hegemonía y poder popular. 

Atte.
COLECTIVO BENKOS BIOJO CÁRCEL LA TRAMACÚA VALLEDUPAR CESAR
Enero de 2015

miércoles, 29 de octubre de 2014

Desde adentro - María Tila Uribe y Francisco Trujillo

Compartimos el libro “Desde adentro”, de María Tila Uribe y Francisco Trujillo, publicado en Bogotá por el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos en 1984.
“En la cárcel está nuestro pueblo y un pedazo de nuestro país. En ningún otro sitio puede reflejarse tan bien su miseria, su tragedia, su impotencia y toda la corrupción y la evidencia de lo que es nuestra sociedad. Millones de colombianos ignoran la tremenda tragedia que significa vivir encarcelado y las proyecciones para familiares o para allegados.”
Por qué escribo este testimonio

Transmitir los pensamientos a través de la escritura no es tan fácil y yo no soy escritora. Me impuse la disciplina de escribir estas vivencias para contar algo sobre las cárceles colombianas y la vida de las prisioneras políticas, mi propia experiencia, debido a que muchas personas a quienes les relatara la vida en un lugar así me animaron a hacerlo , desde cuando me encontraba prisionera.

El tema les interesaba sinceramente, no había en ellos (compañeros, amigos, familiares y hasta desconocidos solidarios) curiosidad superficial por conocer de cerca lo que muchas veces se intuye o se adivina, sino un verdadero interés por asimilar tales experiencias.

Confío en que los hechos que voy a relatar, antes que para acumular anécdotas o sentimientos, puedan ser útiles en la configuración de nuevas y diferentes formas de mirarnos y mirar a los otros, aporten algo en la lucha por la transformación de las  relaciones sociales y permitan establecer lazos más reales y positivos entre los grupos humanos para encontrar el verdadero sentido de la solidaridad frente a todas las formas de injusticia.

Al transcribir estas vivencias me esfuerzo por interpretar una realidad de la que muchas gentes participaron y participan ya sea como actores, observadores o principales testigos. Desde luego, otros deben continuar y reforzar esta labor por lo menos para que en el futuro se conozca este otro aspecto de la vida de nuestro pueblo, contado por nosotros mismos.

Hay mucho que contar y es lo que trato de hacer aquí valiéndome de los apuntes que elaboré en las distintas  cárceles donde estuve detenida. Esos apuntes os escribí en cualquier lugar y a cualquier hora, pero principalmente en las celdas. De noche, muchas veces, sentía los pasos de los vigilantes y suspendía cambiando el lápiz por las agujas de tejer.

Para sacar poco a poco lo escrito, personas amigas ayudaron con sorprendente originalidad. Sin embargo, perdí muchos apuntes de las últimas etapas de cautiverio, incluso yo misma quemé o destruí varias veces o escrito porque era preferible, ante los riesgos de las requisas, por eso se observará que la extensión de la última parte es menor.

Al recopilar y ordenar lo que quedó ha aumentado escasas notas aclaratorias y desechado episodios interesantes, espinosos de plantear por diversas circunstancias. He revivido cuatro años de penurias, día a día, mes a mes, y por eso quiero hacer un especial reconocimiento a mi hija Esperanza quien llevó el principal peso de todo ese horrible itinerario de cárcel, así como a dos de mis hermanos: Sofía y Juancho. También me han venido a la mente todas aquellas personas y entidades que nos brindaron solidaridad sincera, con quienes los prisioneros políticos estaremos reconocidos siempre. Gracias a ellos y su solidaridad –que es amor al pueblo en la mejor de sus expresiones- recuerdo que en la soledad de la celda me parecía oír voces cariñosas, fraternales y en vez de arrugas en el ceño me asomaba a las rejas a buscar mi derecho a sonreír.

Sonreír y cantar, porque al margen de la detención, tortura y convalecencia de muchas compañeras prisioneras políticas –a quienes me referiré a lo largo del escrito- siempre nos persiguió la risa, posiblemente por estar construidas de optimismo y esperanzas, a pesar de estar rodeados de tristezas y de tragarnos tantas veces las lágrimas. Nosotras, recuerdo, los grupos de prisioneras políticas, como alguien lo ha dicho, nunca nos parecimos a un cortejo fúnebre.

Espero que a estos relatos no se les dé un valor distinto del que tienen: el deseo de una Colombia justa y digna ajena a policlasismos y absurdos privilegios y la condena franca a la barbarie, cualquier que sea la lucha que enfrenten los contendientes.

Leer "Desde adentro" de María Tila Uribe y Francisco Trujillo:
Descargar

Pintura de Víctor Libertad, ex prisionero político colombiano

domingo, 5 de octubre de 2014

Crónicas del "otro cambuche"

Compartimos el libro y la reseña de la segunda edición del libro Crónicas del “otro cambuche”, de Miguel Ángel Beltrán Villegas, publicado en Bogotá por la editorial de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios, 2011.
Por: Laura Rojas Escobar
“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. B. Brecht
Si bien el texto que se reseña no es un libro científico sobre Derecho penal, el perfil de la Revista Nuevo Foro permite incluir discusiones interdisciplinarias que, en un sentido amplio, fomenten reflexiones sobre el proceso, la ejecución de la pena y en general de todo el mecanismo punitivo. Al leerse la historia del profesor Beltrán y tras su caso, el de miles de detenidos por razones políticas(1), se hace una radiografía espeluznante del estado de cosas del sistema penal colombiano y, por ende, un acercamiento desde la mirada sociológica a uno de los principales conflictos de esta área del Derecho.

La importancia de este libro, más allá del éxito que tuvo la primera edición entre las aulas universitarias colombo­mexicanas, la cual se agotó tras escasos 3 meses de estar en circulación, es la reflexión sobre el papel de la opinión pública en situaciones polémicas como la aquí narrada, donde se mediatiza la libertad, en este caso la de Miguel Ángel Beltrán Villegas, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sindicado de ser alias “Jaime cien fuegos“, un perseguido guerrillero de las FARC.

El libro, escrito desde la cárcel, está dividido en VI partes, en las cuales se relata detalladamente, no sólo quién es el autor, su camino en las aulas universitarias como el reconocido académico que es, diversos testimonios crueles de la realidad penitenciaria, reflexiones puntuales desde la cárcel, y la re­victimización sufrida por él y su familia con la condena “a priori” que de su situación hicieron los principales medios de comunicación del país(2); sino también la recopilación de las diversas voces de solidaridad que exigieron su libertad inmediata.

De esta forma, se inicia el recorrido con el primer contacto con la cárcel que tuvo el estudiante de sociología que fue Miguel Ángel Beltrán, en la época en la que Turbay Ayala fue presidente de Colombia y estaba en pleno apogeo el “Estatuto de seguridad”. Así, la visita a un amigo en “La Modelo” de Bogotá, le enseñó mediante la experiencia los efectos estigmatizadores de estar preso. Sin embargo, la aprehensión de la realidad carcelaria la obtuvo tras el infortunio de ser detenido después de una manifestación en la cual participaba, brindándole al relato, desde una perspectiva neutral, la mirada del ciudadano que se enfrenta, al expresar sus ideales ­para el caso de izquierda­, a la realidad de un Estado opresor.

Posteriormente se presenta en detalle el proceso penal en contra de “Cienfuegos”. Presentando su visión audiencia por audiencia, el autor relaciona las formalidades procesales con la sacralización que de los ritos hace la Iglesia Católica, y de tal modo pueden leerse, aunque éste no sea el propósito, los problemas respecto a las garantías del imputado. Cabe aclarar que las referencias a las complicaciones procesales no son presentadas con el tecnicismo del jurista. No obstante, el texto refleja la angustia de quien no es abogado y participa directamente en un proceso penal. De esta forma el profesor Beltrán relata la injusticia de no ser escuchado, so pretexto del respeto de unas formalidades que él no entiende, y así se evidencia la incompatibilidad práctica entre lo que se construye desde la dogmática (en relación con la finalidad y los principios generales del Derecho penal y procesal penal) y lo que se vive día a día en los juzgados. 

Continúa el libro con una recopilación de testimonios de otros presos políticos, y especialmente, el relato de cómo se vivió en prisión la muerte de Jorge Briceño Suárez, alias “Mono Jojoy”(3), uno de los combatientes más antiguos de la guerrilla de las FARC. En este acápite se permite un acercamiento directo a las fuentes, sin la dificultad que supone en el campo de la libertad la convivencia con los actores del conflicto para fines académicos, puesto que al estar en la misma condición de detenidos, se supera el prejuicio social que trae implícito el trabajo de campo al que se enfrentan la mayoría
de sociólogos.

Finalmente, la última parte recoge una perspectiva personal del autor, puesto que se presentan cartas tanto escritas por él desde prisión, como escritas por quienes de una forma bastante emotiva le demuestran su solidaridad.

Son 321 páginas llenas de dignidad y de dolor, pero también de esperanza y lucha. Puede afirmarse que es una obra de construcción colectiva, a pesar de que quien escribe es el mismo protagonista, puesto que en la defensa de la libertad de cátedra, del pensamiento crítico y de la posibilidad de investigar y estudiar el conflicto sin sesgos oficiales, miles de personas han estado acompañando a Miguel Ángel durante los más de 24 meses de detención, no sólo con campañas de reivindicación sino con la valentía de vencer el miedo a como se ha manejado en Colombia esta tendencia global de considerar a cualquiera que piense diferente como terrorista.

El profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas asociado al departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, comienza las vivencias que dan lugar a este libro el 22 de mayo de 2009, en 
las instalaciones del Instituto Nacional de Migración de Ciudad de México, donde se encontraba voluntariamente tratando de legalizar su permanencia en este país(4) (trámite que adelantaba desde 9 meses atrás) cuando fue detenido arbitrariamente y extraditado a Colombia, en una clara extralimitación de funciones y durante un procedimiento violatorio de todos sus derechos, y claramente, sin contar con la asistencia de un abogado que le facilitara la defensa.

Apoyados en supuestas 151 evidencias encontradas en el material electrónico del líder guerrillero Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes(5), un juez con función de garantías de Bogotá se dispuso a legalizar la captura del profesor Beltrán y posteriormente se le imputaron los cargos de rebelión y concierto para delinquir con fines terroristas, apoyados en la supuesta certeza que tenía la unidad nacional de antiterrorismo de la fiscalía que llevaba el caso, de que alias Cienfuegos y el profesor eran la misma persona.

No obstante la sentencia de la Corte Constitucional colombiana(6) en la cual se invalidaba por mal manejo, medido según estándares internacionales, el tratamiento dado a la memoria RAM, disco duro y dispositivos de almacenamiento masivo de dicho computador, (información que fuera la base fundamental de las evidencias en contra del profesor); el 3 de junio de 2011 él recobra su libertad tras la lectura de sentencia absolutoria del juez de instancia en la que quedaba probada su inocencia.

Finalmente, a pesar de que el libro fue escrito durante su permanencia en prisión y que por obvias razones no cuenta con el afortunado desenlace, se recalca la necesidad de repensar este tipo de tópicos, porque como dice Miguel de Unamuno “Hay momentos en que callar es mentir”.

Leer Crónicas del "otro cambuche", de Miguel Ángel Beltrán Villegas:

Notas:

1. Según datos de diferentes organizaciones de DDHH en Colombia, se estima como valor aproximado, que entre 7500 y 9800 detenidos son por razones políticas. Ver: http://www.traspasalosmuros.net/node/490,http://www.revistapueblos.org/spip.php?article100, http://www.comitedesolidaridad.com/index.php?option=com_content&view=article&id=564:15­de­octubre­dia­nacional­del­preso­politico&catid=32:acciones­urgentes&Itemid=68, consultados el 1 de noviembre de 2011.
2. Ver por ejemplo la columna de Salud Hernández publicada el 25 de junio de 2011 en el periódico El Tiempo titulada “El profesor de las Farc”: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/saludhernndezmora/ ARTICULO­WEB­NEW _ NOTA _ INTERIOR­9725306.html (Consultada el 02 de noviembre de 2011); la columna de Rafael Nieto Loaiza publicada el 5 de junio de 2011 en el periódico El Colombiano, titulada “La  “justicia”   que   sufrimos”:   http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/L/la _ justicia _ que _ sufrimos/la _ justicia _ que _ sufrimos.asp (Consultada el 02 de noviembre de 2011), y el artículo escrito por Cesar Augusto Castaño publicado en semana.com el 6 de septiembre 2010 titulado “Los alfiles de las Farc”: http://www.semana.com/opinion/alfiles­farc/144131­3.aspx (Consultada el 02 de noviembre de 2011).
3. Consecuencia del operativo militar denominado “Operación Sodoma” en una zona cercana a la Serranía de la Macarena el 22 de septiembre de 2010. Ver más en: http://www.eltiempo.com/noticias/muerte­ mono­jojoy, http://www.semana.com/nacion/operacion­sodoma­dio­muerte­jojoy/144996­3.aspx (Con­ sultadas el 03 de noviembre de 2011).
4. Dado que realizaba una estancia postdoctoral en el Centro de estudios latinoamericanos CELA de la Universidad Autónoma de México UNAM.
5. La evidencia física y los elementos materiales probatorios obtenidos por los investigadores de la Dijijn, fueron incautados de los computadores de alias Raúl Reyes, durante el bombardeo a su campamento ocurrido el 1 de marzo de 2008 en territorio ecuatoriano. Fuente: http://www.semana.com/on­line/raul­ reyes­canciller­miembro­del­secretariado­farc­muerto­combate­ecuador/109821­3.aspx, consultado el 1 de noviembre de 2011
6. Sentencia C­334 de 2010, Magistrado ponente Juan Carlos Henao Pérez.

Revista Nuevo Foro Penal:
http://publicaciones.eafit.edu.co/index.php/nuevo-foro-penal/issue/archive

martes, 16 de septiembre de 2014

Te cuento desde la prisión - Crónicas de Cárcel

Te cuento desde la prisión es la historia de Fredy Cortés Urquijo*, víctima de un falso positivo judicial y prisionero político, que como tantos académicos partidarios de la oposición y perseguidos por su pensamiento crítico en contra de las “políticas oficiales del Estado Colombiano” ha sido judicializado por los delitos de “rebelión” y “concierto para delinquir”.

Fredy Julián Cortés Urquijo es Ingeniero Mecánico de la Universidad Nacional y en el momento de su detención se desempeñaba como docente de la misma Universidad. Destacado activista estudiantil y Profesional comprometido con la transformación social, con una destacada formación ética, técnica y humana donde se resaltan sus trabajos e investigaciones para la agroindustria a través de proyectos financiados por Colciencias en convenio con Corpoica, la Universidad Nacional y la Universidad Industrial de Santander. En el 2001 recibió el premio Simón Bolívar por haber obtenido el mejor puntaje en el examen de educación superior ECAES.

Fragmento:
"Años atrás había escuchado historias de las torturas a las que nos sometían a los presos políticos y yo francamente esperaba un desenlace similar; sin embargo esto ha cambiado, no por la voluntad y la generosidad de las instituciones oficiales, más bien gracias a la larga lucha de denuncia que han realizado los organismos defensores de derechos humanos nacionales e internacionales. Los estados, en particular el estado colombiano, se cuidan de realizar este tipo de acciones represivas, no del todo suprimidas, valga aclarar.

Mi captura aparentemente legal, fue a la vista de muchas personas, se me respetaron mis derechos humanos y por fortuna no fui un número más en las estadísticas de desaparecidos o de ejecuciones extrajudiciales, mal llamadas “falsos positivos”. Esas historias de todos modos seguían rondando en mi cabeza y seguía preparándome psicológicamente para un interrogatorio bajo cualquier tipo de presión; pero como mi proceso, considerado como un “falso positivo judicial”, era un impresionante montaje, asumo yo que el organismo investigador sabía de antemano que no me podrían sacar ninguna información por la sencilla razón de que en realidad: no sabía nada.

La audiencia de control de garantías empezó. El fiscal tomó la palabra y expuso largamente los supuestos hechos. Según él, yo participaba en un plan terrorista para atentar contra el presidente de ese entonces, cuando viajara en el avión presidencial y, otros supuestos atentados terroristas. Los cargos: rebelión y concierto para delinquir con fines de terrorismo. Quedé muy sorprendido de todas estas falacias. El tiempo de condena al cual estaba llamado eran alrededor de 15 años.

Unas semanas después de recibir mi condena, sólo por rebelión, me enteré que esta es una táctica tradicionalmente usada por los fiscales para “asustar” al sindicado e incidir en una rápida aceptación de cargos para agilizar diligencias, en una institución extremadamente saturada de casos por resolver. Trampa en la que caí ingenuamente aceptando el cargo de rebelión 15 días después en un preacuerdo con la fiscalía, teniendo en cuenta que en las cárceles purgan condenas muchos inocentes y que de un gobierno como el de aquel expresidente se podría esperar muy poco para salir librado de esa situación.

La juez encargada supuestamente de garantizar el debido proceso, se explayó en un discurso moralista atacándome, diciéndome que ¿cómo era posible que quisiera acabar con la vida del presidente? ¡No solo la humanidad del primer mandatario, también la vida de la tripulación del avión! y un largo etcétera.

Mi abogado callado, tal vez por estar acostumbrado a estas diligencias, no decía nada. Yo lo miraba y me preguntaba: si esta es mi defensa inicial, ¿cómo será el proceso? Entonces decidí hablar:

- Perdón, señora juez, pero usted está asumiendo como verdad lo que dice el señor fiscal, basado en imputaciones falsas y que están por comprobarse. Se supone que hasta que no se demuestre lo contrario debo ser considerado inocente.

Me di cuenta que esa famosa frase solo se cumple en las películas, porque esta señora “administradora de la justicia” y juez de “control de garantías”, dio por hecho que yo era el autor de todos esos supuestos hechos. Para colmo de males, fui capturado cerca de las 9 de la noche, situación que había sido ilegal, pero que mi abogado pasó por alto y ante esa irregularidad la juez no se pronunció, teniendo en cuenta que uno de sus deberes, como su cargo lo amerita, es garantizar la no violación de los derechos del capturado ni de la ley.

Atónito por lo que ocurría, fui sacado al finalizar la audiencia y dirigido a la Fiscalía General de la Nación. Allí pasé la segunda noche.

Permanecí solo en una celda con baño para 4 personas y una zona de televisión donde una luz halógena duró encendida toda la noche. Recordé en ese momento la situación, muy similar seguramente, de Ricardo Palmera en una cárcel norteamericana.

Por lo que pude percibir cuando entré al búnker de la fiscalía, era un sótano; sus muros construidos con gruesos bloques de piedra y las celdas con macizos barrotes de acero de 1 pulgada, separados cada 10 cm, hacían pensar que se trataba de una prisión de máxima seguridad. La luz natural no entraba por ningún lado. Dos cámaras vigilaban mi sueño y mis movimientos. Parecía estar en algún salón de la Universidad Nacional donde según me cuentan han  instalado cámaras de vigilancia.

En la mañana encendí el televisor justo en las noticias de las siete; nuevamente sorprendido vi cómo en este país se pueden contar noticias falsas sin que ningún periodista se ruborice, y cómo se puede condenar y atribuir delitos a un ciudadano sin haber sido vencido en un “juicio justo”.

Según afirmaron la televisión y la prensa escrita, en mi computador estaban los planos del aeropuerto de CATAM y fotos del avión presidencial, además contenía “valiosa información” que las autoridades estaban analizando. Intenté recordar en qué momento de mi vida me fui a tomar fotos por esos lados. Pero no, echando cabeza, las únicas fotos que intentarían mostrar algún perfil subversivo a mi vida serían algunas del Che Guevara bajadas de internet y hasta donde sé, eso no es delito. Para ser sincero, sentí un temor grande al acordarme de aquellas fotos íntimas que días antes, mi compañera y yo nos hicimos, como muchas parejas lo hacen. ¡Uno nunca sabe qué tipo de reacción puede generar una obra artística de tal envergadura! Luego de mi condena, el fiscal devolvió mi computador porque la policía judicial (CTI) no había encontrado información relacionada con mi supuesta pertenencia al grupo armado ilegal.

Ante la situación que se presentaba, temí también por mis libros, un poco exagerado ahora que miro hacia atrás. Pero como en este país del sagrado corazón todo es posible, cuando logré hacer mi primera llamada, la hice a un amigo y le hice entregar de parte de mi compañera una buena parte de mis libros recopilados durante años: tres tomos de las obras completas de Lenin, Al pueblo nunca le toca de Álvaro Saloom Becerra, uno de los infinitos tomos de las obras completas de Mao Tse Tung, Las venas abiertas de América Latina, La ideología Alemana de Carlos Marx, el Manifiesto del partido comunista, poemarios de Mario Benedetti, algunos de Alfredo Molano como Trochas y fusiles y Penas y cadenas, entre otros; literatura típica de un activista estudiantil.

De todos modos, por si las moscas, le dije que los regalara, quien sabe que puede pensar un agente policial o un investigador del CTI con tamañas pruebas que podrían demostrar irrefutablemente mi pertenencia a un grupo insurgente; además, como últimamente nuestros legisladores andan tan interesados en llenar las cárceles, no sería raro que hicieran una lista de libros prohibidos e ilegales.

El tercer día fui conducido a la cárcel “La Picota”, este sería mi hogar en los próximos meses. Luego de la tradicional requisa fui conducido a “la perrera”, una jaula sin techo donde nos meten a los nuevos presos, fui peluqueado por un interno con la “cero”, casi calvo. Entré a una oficina oscura de muros manchados por infinidad de dedos humanos que en algún momento pretendieron dejar su marca para la posteridad.

Un amable guardián me tomó las huellas, fotos de perfil, de frente con el letrerito -como en las películas- cuyo número a partir de ese momento sería mi nueva identificación, y para algunos guardianes o personal administrativo mi nombre, que ilegalmente cambiarían por el que mis padres con esfuerzo habían escogido y que con amor me habían bautizado. El guardián me pregunta mi delito: rebelión. Yo le amplío, sin que me lo preguntara, un poco mi historia que él, al parecer, ya había escuchado por los medios.

- Ya con usted son varios los de la Universidad Nacional- me dijo, definitivamente en este país no se puede pensar distinto.

Había aproximadamente unos 30 internos ingresando a La Picota, nos llevaron a la “Junta de Patio”, allí varios guardianes, algunos psicólogos, -según decían- definirían teniendo en cuenta el perfil, en qué patio deberíamos vivir cada uno de nosotros. Unos muchachos vestidos de civil que visiblemente eran prisioneros tenían acceso a ese sector. Se me acerca uno que me dice:

- “Camarada”, lo estamos esperando. Pida para el cuarto.

Yo tratando de demostrar mi inocencia y un guerrillero que nunca había visto en mi vida me trataba fraternalmente como uno de los suyos. Por supuesto, a pesar de ser visiblemente inofensivo, no era conveniente confiar en nadie, así que cuando los de la junta me preguntaron en qué patio quería vivir, dije:

- Déjenme en el patio de los presos políticos.

Este episodio me hizo ver que gracias al despliegue mediático, de ahora en adelante sería tratado por muchos como guerrillero. En realidad, tan solo llego a ser un militante o activista de izquierda, un ingeniero social como siempre he dicho. Ser guerrillero requiere unas cualidades que no tengo.

Empezaron luego a sacarnos de “la perrera” para distintos patios. Vinieron por mí pero en vez de entrarme a los patios de mediana seguridad fui llevado al patio de Alta Seguridad PAS A. Supuse que dado el despliegue de fuerza utilizado para mi captura, yo debía ser muy peligroso. Cerca de 30 uniformados de todas las siglas posibles (FFAA, CTI, DAS, DIJIN, etc.), dos días antes me habían capturado en un operativo. Toda esta parafernalia justificaba entrar a este patio. Esa noche fue la primera en Picota y el inicio de un sinnúmero de experiencias que sin duda marcarán mi vida y de las cuales he sacado valiosas enseñanzas".
 Leer "Te cuento desde la prisión" de Fredy Cortés Urquijo: